UNA LARGA MEDITACIÓN

Espacio para reflexionar sobre la crianza con apego, la educación respetuosa y el esfuerzo de la mujer-madre por escuchar sus propias necesidades y atenderlas; vivir varias vidas y conciliarlas.


En el arte de comer los niños son maestros de la frugalidad. Durante su primera infancia gozan de un mecanismo que les permite parar justo en el momento en que se sienten saciados y han comido lo necesario. Si por querer que se acaben el plato, o que coman cuando no tienen hambre, les obligamos a comer más de lo que ellos desean perderán esa capacidad natural para regular su propio apetito. Y la consecuencia más directa es que ya no sabrán cuándo parar, con el riesgo explícito de desarrollar obesidad en el futuro. Así lo explican las autoras del libro "Gordito no significa saludable", Claudia González y Lourdes Alcañiz, editado por Grijalbo y consultado para elaborar los textos de la sección "Pequeño Gourmet" de la revista Ser Padres en los últimos tres números, de los que he tenido el placer de encargarme. Si el de Marzo se dedicó a la alimentación del niño de un año, y el de Abril al de dos, este de Mayo explica las pautas más importantes para los niños de 3 -4 años. Entre otras cosas, se resalta la importancia de tomar un desayuno equilibrado, de que la merienda aporte nutrientes de primera, y de que la bebida principal sea el agua.
A estas alturas nadie pone en duda los innumerables beneficios que la lactancia materna tiene para el bebé. Además de ser el mejor alimento de todos, le proporciona inmunidad a raudales frente a enfermedades tan frecuentes en los pequeños como las otitis, le protege contra las posibles alergias alimentarias, le hace sentirse querido, consolado, y atendido según sus expectativas (todos los mamíferos nacen con el deseo de mamar)... y la lista sigue.
Son pocos, pero significativos. Una pequeña isla dentro del conjunto de más de doce mil colegios públicos de infantil y primaria que hay en España. Y aunque cada uno tiene sus particularidades, todos coinciden en buscar una mayor calidad de la enseñanza. Sus pilares son la formación integral del niño, la participación de las familias, y la reflexión de los profesores sobre su actividad.
Conocí a Kapuscinski de la mano de Aída Díaz, la Jefa de Salud de Ser Padres, en una de nuestras charlas durante la preparación del Especial de Alimentación Infantil en la redacción de la revista (ahora hablamos por teléfono, cuando me llama para hacerme los encargos). Me habló de la integridad y honestidad de este corresponsal nacido polaco, de sus viajes, de sus libros. Kapuscinski se presentaba ante mí como el periodista perfecto, comprometido, vocacional, ético. No tardé en acercarme a su prosa precisa, como la del título que da nombre a esta entrada, un compendio de conferencias "sobre el buen periodismo", manual de cabecera de quien desee adentrarse en la práctica de esta profesión, que él mismo considera "muy exigente". En él explica, entre otras muchas cosas, cómo la bondad y la honestidad deben ser la seña de identidad del que quiera ser un buen periodista, pues sólo el que cuente con estas herramientas podrá empatizar con los que le rodean, sólo él conseguirá que los demás se le abran y le cuenten su verdad, sólo él conseguirá transmitirlo. Kapuscinski, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación en el 2003, se fue el año pasado, y nos dejó para siempre sus crónicas africanas, su buena literatura, su visión del mundo, su capacidad de análisis político. Su falta de ego y su compasión por el otro. Y con sus palabras sigue dando voz a los que no la tienen.